[El 3 de mayo ha sido presentado en Bruselas un “Llamamiento a la razón”, firmado por intelectuales y personalidades judías europeos, bajo la sigla JCall, European Jewish Call for Reason.
Este movimiento quiere ser el correspondiente en Europa de J-Street, el lobby americano que pretende a la vez apoyar a Israel y la paz.
Publicamos este tema un artículo de Pierre Stambul, miembro de la UJFP (Unión Judía Francesa por la Paz)] traducido por VIENTO SUR

Una petición titulada JCall iniciada por varias personalidades europeas que se reivindican judías ha obtenido numerosas firmas. Frente a la política del gobierno de Netanyahu y al apoyo incondicional del que goza por parte de asociaciones como el CRIF (Consejo Representativo de las Instituciones Judías en Francia), el llamamiento pretende ser una alternativa para una paz “razonable”.

¿Cuál es la realidad de esta guerra?

Quienes defienden los derechos del pueblo palestino explican incansablemente que la política israelí hacia los palestinos es criminal. Está el crimen fundador, la expulsión de la mayoría de los palestinos y palestinas de su propio país en 1948 (puesto que, parece, era una tierra sin pueblo), la confiscación de las tierras, los pueblos arrasados, la prohibición a los refugiados de volver a sus casas. Están los crímenes que siguieron: las guerras, los llamados asesinatos selectivos, la ocupación, las discriminaciones inscritas en la ley, las colonias, la construcción del muro, los puestos de control, los encarcelamientos masivos… Los firmantes quieren defender el estado de Israel calificado de democrático. Pero el 50% de los palestinos y palestinas que viven entre el Mediterráneo y el Jordán no conocen ninguna democracia. Pueden “elegir” entre el bloqueo implacable de Gaza, la ocupación y la colonización en Cisjordania, las destrucciones de casas y las expulsiones de Jerusalén Este o la subciudadanía en el Israel de antes de 1967.

Defendiendo una paz “razonable”, los firmantes ponen aparentemente en un plano de igualdad a los “extremistas de los dos campos” como si el ocupante y el ocupado vivieran situaciones simétricas. Asumen el complejo de Massada. Evocan la amenaza para los israelíes de convertirse en minoritarios frente a los palestinos. Para ellos, el punto central es la seguridad de Israel. Como si quienes viven la inseguridad cotidiana y son echados al mar/1 no fueran los palestinos. La petición apenas habla de Palestina, como si esta guerra fuera un asunto interno judío. ¿Se puede hacer una paz “razonable” ignorando “al otro” hasta ese punto?

Un punto de partida interesante pero muy limitado.

Lo que diferencia a los firmantes de la petición JCall de los partidarios de Netanyahu, es que los primeros se han dado cuenta al fin de que la política israelí es suicida para quienes Israel pretende defender. Efectivamente, es muy improbable que el pueblo palestino sea aplastado en un plazo determinado (como lo fueron los pueblos indígenas de América del Norte y de Australia) y por tanto sea incapaz de reclamar sus derechos. Nadie puede seriamente pensar que una política basada en la dominación, la violencia y la humillación pueda ser eterna.

Lo que les diferencia también, es que han asumido que la campaña BDS (Boicot, Desinversiones, Sanciones) iniciada por la sociedad civil palestina y retomada en el mundo por asociaciones, sindicatos o estados comienza a dañar seriamente la imagen de Israel y a provocar su aislamiento.

No remake de Oslo.

En 1988, la OLP hizo una concesión increíblemente generosa: aceptar limitar el futuro estado palestino al 22% de la Palestina histórica. Los acuerdos de Oslo que siguieron fueron desde el comienzo un engaño: se ha hablado de la seguridad de Israel pero jamás de la realidad: la ocupación, las colonias, las discriminaciones, la desigualdad. Entre la firma de los acuerdos y el asesinato de Rabin, fueron instalados 60000 nuevos colonos. La Autoridad Palestina no fue jamás considerada como el embrión de un futuro estado. Tenía por mandato esencial “hacer de policía”. Los firmantes del llamamiento JCall deben comprender que recomenzar un tal proceso no tiene estrictamente ningún sentido. Ser razonable, sería abordar las cuestiones esenciales, será arreglar la cuestión fundamental de los 500.000 israelíes instalados en Cisjordania y Jerusalén Este. Puesto que el texto propone una solución sobre la base de dos estados, ¿Cómo se puede silenciar la cuestión de las fronteras?. ¿Porqué no se dice por ejemplo que los israelíes instalados en los territorios conquistados en 1967 deberán partir o aceptar la ciudadanía palestina?

¿Y pueden explicar los firmantes de JCall porqué Oslo fracasó cuando los palestinos fueron los únicos en hacer concesiones? ¿Son capaces de comprender todo lo que no está abordado en su texto: la cuestión del sionismo que no deja ningún lugar a los palestinos, la cuestión de la manipulación de las historias y de las identidades judías, la incapacidad para la sociedad israelí de aceptar la igualdad?

Izquierda/derecha.

El llamamiento JCall pretendería encarnar en el mundo judío europeo una corriente de izquierdas, humanista. Eso es muy importante, hay que referirse a los derechos fundamentales. Sin embargo, en la historia de Israel, quienes dicen encarnar a la izquierda han participado en todos los malos golpes contra Palestina: Ben Gurión estaba en el poder en 1948 cuando el país fue limpiado étnicamente y los bienes de los refugiados fueron confiscados. La izquierda laborista estaba en el poder cuando la guerra de 1967 y fue ella la que decidió colonizar. Fue un ministro laborista (Ben Eliezer) el que decidió la construcción del Muro que desgarra Cisjordania. Los laboristas Peretz y Barak han jugado un papel importante en la guerra contra el Líbano o la masacre de Gaza. Varios firmantes del llamamiento JCall han, por otra parte, aprobado estas dos guerras.

Por supuesto, es fundamental que en el interior de Israel haya una “ruptura del frente interno” y los judíos del resto del mundo tienen un papel importante que jugar. Pero es necesario que se trate de una ruptura. Existe en Israel una valiente minoría que pelea por la igualdad de los derechos y contra la ocupación. Pero la izquierda y la derecha sionistas están de acuerdo en lo esencial y comparten los mismos valores. Por otra parte los gobiernos de Unión Nacional se multiplican. Barak gobierna con Lieberman y Peres con Netanyahu. ¿Se puede pensar que una “solución razonable” no aborde esta cuestión? ¿Que no ponga en cuestión la base ideológica de esta guerra?. La paz en Argelia, en Vietnam, en Africa del Sur fueron posibles por un importante cambio ideológico. ¿Piensan los firmantes de JCall que una paz “razonable” es posible sin una puesta en cuestión de los fundamentos mismos de la ideología que ha llevado a Israel de guerra en guerra? Estos firmantes se dicen partidarios de un estado judío y democrático. ¿No creen, como escribe Shlomo Sand, que se trata de una contradicción total y que un estado judío es totalmente contrario al derecho internacional que no diferencia a los ciudadanos según sus orígenes?

Boicot e imagen.

La iniciativa Jcall aparece cuando el gobierno israelí se burla abiertamente de sus desacuerdos con Obama y continúa siendo apoyado, con algunas vagas críticas, por la Unión Europea. Pero la imagen de Israel está empañada. Las opiniones públicas están cambiando. El BDS está logrando éxitos. Los firmantes del llamamiento JCall critican a Netanyahu, no por desacuerdo con la violencia y la ocupación, sino porque esta política pone en peligro a Israel y quieren salvar a ese país.

Hay que ir más lejos. A imagen del universitario israelí Neve Gordon que ha dicho estar a favor del boicot “porque es la única forma de salvar mi país”.

A partir de sus preocupaciones y de sus miedos, los firmantes deben plantearse las cuestiones fundamentales. En tanto que Judíos, estarán obligados a analizar el proceso que ha transformado a descendientes de parias en verdugos de un pueblo. La paz no tiene necesidad de una brecha o de una relegitimación de Israel sino de una verdadera ruptura.

La paz pasa por el derecho internacional, por los derechos fundamentales, por la igualdad de los derechos. No habrá paz sin poner en cuestión el colonialismo, la ocupación, el apartheid. No habrá paz ignorando a los palestinos.

¡Un esfuerzo más, compañeros!

5/5/2010

Pierre Stambul es miembro de la UJFP (Unión Judía Francesa por la Paz)

Traducido de http://www.france-palestine.org/article14562.html

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR

Notas:

1/ En su película “La mécanique de l´Orange”, Eyal Sivan muestra cómo fue echada al mar la población de Jaffa en 1948.

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