Con el nombre “Que no nos callen”, ciudadanos/as e integrantes del tejido social y cultural de la ciudad, promueven un manifiesto por las libertades públicas, por el respeto al pluralismo y por la participación ciudadana. El objetivo de la campaña es según sus promotores “denunciar la progresiva restricción de derechos ciudadanos básicos, la gestión autoritaria y antidemocrática que se está realizando de la pluralidad ciudadana, y los obstáculos impuestos a las iniciativas sociales y culturales para desarrollarse.

El proximo 14 de mayo se presentará el manifiesto. Personas y colectivos que suscriben el texto aclaran que se trata de una iniciativa no partidista, que quiere reclamar a los partidos politicos que concurren a las elecciones unos mínimos compromisos democráticos, que eviten el uso sectario de las instituciones y promuevan la participación ciudadana real “más alla de la cascara vacía en la que se ha convertido.
A continuación se reproduce el TEXTO RESUMIDO DEL MANIFIESTO:
 

Los/as abajo firmantes, ciudadanos de Cáceres, queremos ofrecer una respuesta a la progresiva restricción de derechos básicos, a la gestión autoritaria de la pluralidad, a las obstáculos que entorpecen las iniciativas sociales y culturales, y a la ausencia de mecanismos de participación ciudadana real.
  Consideramos como puntos críticos:

1.      La ordenanza de convivencia y protección del entorno urbano PROHIBE los carteles y octavillas, fuera de espacios habilitados, que en nuestra ciudad son inexistentes, y EXIGE fianza para manifestaciones y espectáculos en la calle. Su consecuencia es la ausencia de espacios de expresión popular.
2.      Las subvenciones faltan al principio democrático de reparto abierto y transparencia. La concejalía de cultura carece de un plan público  de subvenciones al que puedan acceder en igualdad todos los colectivos.
3.      La necesidad de espacios públicos. La ciudadanía reclama una red de centros cívicos, públicos y abiertos que alberguen las distintas iniciativas sociales y culturales, y no sólo las de colectivos afines al ayuntamiento.
4.      La cultura entendida de manera elitista obstaculiza las expresiones culturales creadas desde abajo y el desarrollo de un tejido cultural vivo en la ciudad.
5.      La llamada “participación ciudadana” es sólo de carácter consultivo. No existe un diálogo real que reconozca y desarrolle otras propuestas diferentes a las promovidas desde la alcaldía.
 Todo esto conduce a un paulatino empobrecimiento de derechos, actividad ciudadana y creatividad cultural.
 
EXIGIMOS por tanto los siguientes compromisos a los partidos y colectivos que concurren a las elecciones:
   ·  Derogación de la ordenanza de convivencia.
·  Desaparición de las trabas administrativas al ejercicio de derechos ciudadanos.
·  Una norma objetiva y pública para el acceso a los recursos y locales públicos
·  La creación de una red de centros cívicos y casas de cultura en los barrios abiertos a todos los colectivos y personas y gestionadas con criterios transparentes.
·  Más promoción cultural y apoyo a los grupos locales.
·  Subvenciones repartidas con criterios objetivos y no tendenciosos.
·  Elaboración consensuada con la ciudadanía de instrumentos de participación real.

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