Alain Gresh (Le Monde Diplomatique)

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Las previsiones más pesimistas se habían vuelto moneda corriente. Tras la primavera venía el otoño árabe, la contrarrevolución estaba en marcha, y, para algunos, ni siquiera la revolución había tenido lugar. Este sentimiento era sin duda tanto más profundo porque el derrocamiento de los regímenes tunecino y egipcio se había realizado con una aparente facilidad, creando la ilusión de que las transformaciones serían sencillas. En cuanto el proceso pareció ralentizarse, los augurios anunciaron que la revolución había perdido. Sin embargo, toda la historia de las revoluciones, de la revolución inglesa a la revolución francesa, de la revolución bolchevique a la revolución argelina, prueba que las transformaciones necesitan tiempo, energía, a menudo enfrentamientos violentos. Raramente las clases dominantes ceden sin combatir. Pero si la contrarrevolución es una realidad, nada indica que deba necesariamente triunfar.

La caída del presidente Hosni Mubarak no había sido más que una primera etapa, seguida del nombramiento de un nuevo gobierno, y luego de la detención del presidente y de miembros de su familia y del comienzo de su proceso, que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) no deseaba. Otras medidas habían sido impuestas por la calle, particularmente la disolución del Partido Nacional Democrático (PND, de Mubarak) y luego el nombramiento de una dirección provisional del sindicato oficial.

Pero, en todo el país, los responsables del antiguo régimen luchaban denodadamente para mantener sus privilegios. El ejemplo más llamativo era el de los medios del estado, prensa oficial y televisión. A pesar de algunos pequeños cambios, estos medios difundían el punto de vista del CSFA, no dudaban en utilizar la mentira y la calumnia, como en tiempos del antiguo presidente. En cada empresa, en cada universidad, en cada administración, se mantenían también “pequeños Mubarak” que habían participado en las malversaciones del antiguo régimen. Y en todas partes se multiplicaban huelgas y luchas para obtener a la vez el cambio de dirección y una mejora de las condiciones de vida de los asalariados. Como las movilizaciones obreras habían preparado la actual revolución /1 .

Paralelamente, las elecciones en diversos sindicatos profesionales llevaban a profundos cambios en organizaciones que tienen un peso real en la sociedad. Primero el sindicato de los médicos: los Hermanos Musulmanes, aún guardando la mayoría a nivel nacional, perdían el control de la mayoría de las secciones regionales /2. Ganaban las elecciones del sindicato de enseñantes (no he podido obtener los resultados exactos), pero perdían también la presidencia del sindicato de periodistas, y sobre todo la del poderoso sindicato de abogados. Más que los reveses (a veces relativos) de los Hermanos, era la fuerte participación en todos esos escrutinios lo que indicaba la voluntad de los afiliados de ver a esas organizaciones jugar un papel combativo.

Esta actividad, como las huelgas y las movilizaciones locales contra la corrupción o contra dirigentes del antiguo régimen aún en su puesto no eran espectaculares, y se encontraban en parte disimuladas por el juego de los aparatos políticos, las interminables discusiones entre los partidos y las fuerzas armadas sobre el calendario electoral, el futuro contenido de la Constitución, etc.

Más que cualquier otra cosa, lo que va a perder al CSFA –que disponía, al menos al comienzo, de una cierta credibilidad-, es el mantenimiento de su política represiva hacia todos los opositores, y más en general respecto al conjunto de la población: mismas detenciones arbitrarias, malos tratos, torturas…; uso de los tribunales militares para juzgar a civiles; negativa a investigar sobre los casos de tortura, incluso de muerte, en las prisiones. La prosecución de estas prácticas ha desacreditado al ejército no solo entre la juventud intelectual movilizada desde el 25 de enero, sino también en todas las capas populares. La participación activa en los enfrentamientos de los grupos de forofos de los clubs de fútbol, cuya odio a las fuerzas del orden no deja de recordar el odio de la juventud de las barridas francesas hacia las brigadas anticriminalidad (BAC), testimonia el hartazgo general frente al autoritarismo y la arbitrariedad /3.

El caso del bloguero Alaa Abdel Fattah /4, detenido por motivos absurdos, ha conmovido aún más a la opinión pública porque la carta que ha enviado desde la prisión ha puesto a la luz las condiciones de detención de sus compañeros de celda y la situación de decenas de miles de jóvenes, a menudo salidos de los medios populares y que no disponen de conexiones que les protejan. Esta arbitrariedad y la inaudita violencia de cada represión –contra la manifestación de los coptos /5, en octubre, igual que contra los manifestantes de Tahrir, el viernes 18 de noviembre y los días siguientes /6- han sido el elemento esencial de la extensión de las manifestaciones. Recordemos que la consigna de “dignidad” (karama) ha sido el cemento de todas las capas de la sociedad, tanto en Egipto como en el resto del mundo árabe.

Por otra parte, la adopción de un documento “supraconstitucional”, que quería fijar límites estrictos al futuro Parlamento encargado de escribir la Constitución, ha levantado numerosas oposiciones, particularmente la de los Hermanos Musulmanes que veían en él una herramienta para apartarles de todo ejercicio real del poder. En efecto, este texto daba al ejército la posibilidad de rechazar toda decisión del futuro Parlamento, incluso la posibilidad de disolverlo. Era el “modelo turco” –pero no el actual: el de hace treinta años, cuando el ejército “velaba” el poder civil… un derecho que le ha sido arrebatado por las reformas de los diez últimos años.

El CSFA empujaba así a los Hermanos Musulmanes a una oposición abierta y éstos convocaban, con otras fuerzas a una manifestación de un millón de personas el viernes 18 de noviembre: por primera vez desde la primavera de 2011, los Hermanos Musulmanes salían a la calle. La amplitud de la manifestación y luego su violenta represión han desencadenado los acontecimientos actuales –y una removilización que ha superado ampliamente el marco de El Cairo y de Alejandría. La negativa de los Hermanos Musulmanes a participar en las nuevas movilizaciones –a pesar de su denuncia clara de la represión-, confirma que tienen dificultades para adaptarse a la nueva situación del post-Mubarak, lo que no deja de crear divisiones entre ellos /7. Es cierto que su objetivo a corto plazo es la celebración de las elecciones el 28 de noviembre, que les garantizarían un número elevado de diputados.

Es aún difícil saber cómo se desarrollará esta etapa /8. Lo que es seguro, es que los egipcios no buscan, como afirma de forma despectiva el editorial del Figaro del 23 de noviembre, su “nuevo faraón”. El CSFA ha hecho la noche del 22 algunas concesiones: dimisión del gobierno, promesa de que las elecciones presidenciales tendrán lugar antes del fin de junio de 2012, de que el poder pasará entonces a los civiles, apertura de investigaciones sobre la represión. Pero parece que es demasiado poco, demasiado tarde… Las manifestaciones prosiguen, la movilización se extiende –se ha visto así, hecho sin precedentes, a 250 diplomáticos con plaza demandar la vuelta del poder a los civiles. La revolución continúa.

23/11/2011

Notas:

1/ Raphaël Kempf, « Racines ouvrières du soulèvement égyptien », Le Monde diplomatique, mars 2011 http://www.monde-diplomatique.fr/2011/03/KEMPF/20245.

2/ http://blog.mondediplo.net/2011-10-23-Echec-relatif-des-Freres-musulmans-aux-elections

3/ Claire Talon, « Egypte : génération ultra », LeMonde.fr, 17 octobre 2011 http://www.lemonde.fr/afrique/article/2011/10/17/egypte-generation-ultras_1589030_3212.html

4/ http://blog.mondediplo.net/2011-11-15-Dans-les-prisons-egyptiennes

5/ http://blog.mondediplo.net/2011-10-10-Egypte-sanglante-repression-contre-les-coptes

6/ http://www.arabist.net/blog/2011/11/22/tahrir-what-next.html

7/ . (Hany El Waziry y Ghada Sherief, « Discord within Brotherhood for not participating in demo », Al-Masry Al-Youm in English, 22 noviembre)

8/ Isandr El Amrani, « Tahrir : What next ? », The Arabist, 22 noviembre http://www.arabist.net/blog/2011/11/22/tahrir-what-next.html

http://blog.mondediplo.net/2011-11-23-Revolution-egyptienne-acte-II

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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