Alrededor  de un centenar de ciudadanos, en su mayoría miembros del tejido social y cultural de la ciudad han promovido la iniciativa ciudadana “Que no nos callen”. Se trata de una iniciativa que pretende llamar la atención sobre las consecuencias que, para las libertades públicas y la participación social y cultural en la ciudad está teniendo determinadas políticas llevadas a cabo desde el poder.  Se trata de una iniciativa “no partidista” recalcan,  que quiere denunciar que  “no todos tenemos las mismas facilidades para participar en la vida de la ciudad”.

Los promotores de la iniciativa han redactado un manifiesto en el que resumen los puntos que consideran más preocupantes. Así,  destacan las restricciones arbitrarias introducidas por la ordenanza de convivencia en la libre difusión de ideas y propuestas a través de carteles y octavillas o la fianza impuesta a los actos en la calle. Hoy dia “salir a la calle  a pegar carteles en Cáceres  se ha convertido en una actividad de riesgo” han declarado. 

El reparto arbitrario de recursos públicos, tanto subvenciones como locales es otro de los asuntos que destacan. En Cáceres, “estos elementos básicos para la dinamización ciudadana están condicionados a la afinidad con el poder”.  Resaltan  que la mitad de las subvenciones se reparten a dedo y que no exista una red de centros cívicos digna de tal nombre, abiertos a cualquier iniciativa del signo y el color que sea.

La carencia de instrumentos de participación ciudadana real es otro de los elementos que les preocupa. No existen mecanismos reales que “al menos condicionen o influyan en la adopción de decisiones discrecionales del poder politico”. Lo que existe es una cascara vacía,  diseñada  “para propaganda del gobernante”. 

La campaña se inicia ahora se concreta en dos frentes. Por un lado piden a ciudadanos y colectivos sociales que se sumen  a la campaña suscribiendo el manifiesto o colocando en balcones, vehículos… la imagen de la campaña (una cara humana con la boca cerrada simulando una cremallera). Por otro lado piden a las organizaciones políticas que concurren a las elecciones, la adopción de unos compromisos mínimos de respeto a la pluralidad.

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