Tenemos los nombres de 7.000 represaliados extremeños « OTROCÁCERES

22.11.07 – Entrevista de SERGIO LORENZO (DIARIO HOY) a Cecilio Gordillo


«Me alegro una ‘jartá’ de volver a mi tierra, a Extremadura, de donde salí con 10 años», afirma Cecilio Gordillo, anarquista y sindicalista de los calificados como históricos. Vive en Sevilla, donde coordina el ambicioso proyecto www.todoslosnombres.org, página web en la que algunos consiguen descubrir a sus desaparecidos. La noche del martes ofreció una conferencia en Cáceres, dentro de unas Jornadas sobre la Represión y Memoria Histórica organizadas por el Foro Social de Cáceres. Al día siguiente, sentado en la sede de la Asociación de Periodistas, atiende a los medios de comunicación. Tiene ante él, sobre la mesa, un folio con notas. La primera empieza así: «La Guerra no acabó en 1939…»

Usted estudia la represión en Andalucía, pero también ve casos de Extremadura…

Franco en la represión no conoce de fronteras. Estudiando los campos de concentración de Andalucía, salía al paso el de Castuera o el de Montijo, que por cierto es el campo de concentración que se mantiene tal como estaba en un 98%. El único espacio mejor conservado que Montijo es el Valle de los Caídos. En España hubo más de 550 campos de concentración y el último se cerró en 1962. Extremadura fue de las primeras comunidades autónomas en crear campos de trabajo a la hora de la búsqueda de restos y fosas comunes; y creo que va a ser la primera en declarar bien de interés cultural un espacio relacionado con esta materia, con el campo de concentración de Castuera.

Sin embargo, Extremadura es la única comunidad autónoma que sigue sin sacar un decreto para indemnizar a esos presos políticos, no sé si están esperando a que se mueran todos los candidatos a cobrar. Los que tienen derecho a cobrarlas son ellos o las viudas, no los hijos; y si esas viudas no estaban casadas por la iglesia no tienen derecho a indemnización.

¿Se sabe todo sobre la provincia de Cáceres?

Hay muchas cosas inéditas. Teníamos esperanzas en que la página web que montó en su día la Universidad, con buena financiación de la Junta, fuera más ágil a la hora de transmitir información, pero lamentablemente muchas veces en las instituciones la información no es muy ágil al trasladarla a la sociedad. Nosotros en la página web ahora hay 30.000 nombres de represaliados y más de 7.000 son extremeños. Recibimos muchos correos electrónicos y llamadas telefónicas desde Extremadura pidiendo información de personas ‘desaparecidas’ entre comillas. Esa es otra faceta, España es el país que tiene legalmente más desaparecidos. Desaparecido es aquel que tiene una partida de nacimiento registrada pero no hay una partida de defunción, a pesar de que todo el mundo sepa dónde está, en tal fosa o en tal sitio; pero en el registro civil no figura, porque en muchos casos se pide la presencia de dos testigos de los hechos y, claro, en un fusilamiento los únicos que quedaban vivos eran los que fusilaban. No creo yo que muchos familiares vayan en busca de aquellos que fusilaron para llevarlos a un juzgado para que presten declaración.

Ahora se está viviendo un fenómeno sociológico curioso: personas jóvenes que quieren saber qué pasó con sus bisabuelos y llaman a asociaciones como la suya para enterarse, porque en su casa nadie les hablaba de ellos…

Jóvenes y no tan jóvenes. Yo tengo 55 años y yo me enteré por un libro que el hermano de mi madre fue fusilado. Me entero por el libro de Paco Espinosa ‘La columna de la muerte’. Busco mi pueblo, Medina de las Torres, en Badajoz, y encuentro que hay dos apellidos que coinciden con los de mi madre, y ahí es cuando me entero de que en mi familia hay un fusilado. ¿Por qué? Porque estos temas en el ámbito familiar en muchos casos ha sido silenciado, pero silenciado por miedo, por miedo puro y duro. Para la gente joven eso es incomprensible, lo mismo que es incomprensible que existan fosas comunes en medio del campo. Ellos no lo entienden. Yo he dado muchas charlas en colegios y lo primero es una reprimenda, dicen: «¿y vosotros sois los que habéis pasado de una dictadura a una democracia y seguís teniendo a muertos tirados en la cuneta? ¿qué habéis hecho?». No entienden que 30 años después de la muerte del dictador sigamos así. Los muchachos de 15 y 16 años nos ponen a parir. Ellos tienen toda la información de desaparecidos de Chile, de Argentina, de Guatemala y cuando empiezas a decirle que a dos calles de su casa hay una fosa común con 27 desaparecidos no se lo creen.

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